Algunos aspectos sobre la estructuración del sujeto:
El niño en su desarrollo, recibe admiración por parte de su otro significativo.
Esta admiración puede ser sobre aspectos parciales o sobre la totalidad de su ser -hablas bien, bailas con gracia, haces cálculos con facilidad- el niño tratara de repetir estas actividades, ya que están cargadas de placer, al ser elogiadas. Sus ojos y sus cabellos pueden ser demarcados como hermosos y eso hará que se interese en el cuidado de ellos.
La psicología considera que la experiencia
de satisfacción despierta el anhelo de repetición
Las acciones como el agarrar, caminar
etc. producen satisfacción o placer por el dominio del propio cuerpo,
pero no adquieren valoración hasta que se encuentran con la mirada
del otro que las ubica en una escala comparativa de aceptación o
rechazo o preferencia.
Hay rasgos como el color de los ojos o
forma del cuerpo, cualidades estéticas que no tienen que ver con
la eficacia de la acción, su valor para la autoestima depende del
juicio que el otro tenga sobre ellas.
Podemos decir entonces que existe un proceso intersubjetivo que comprende por parte del otro significativo, una valoración positiva del sujeto con la concomitante expresión de placer, y por parte del sujeto una identificación con esa valoración y ese placer.
Este proceso intersubjetivo no tiene que ver con un proceso unidireccional- del otro significativo al sujeto- sino que esta dado por los deseos de cada uno de los sujetos intervinientes en la interacción, es un encuentro de deseos
Puede ocurrir que haya desde el comienzo de la vida del niño descalificación primaria: mirada crítica y displacer del otro significativo, el recuerdo de estas experiencias de rechazo quedan integrando la representación del sujeto.
También existe la posibilidad de que para el otro significativo, un aspecto del sujeto le sea indiferente- no hay código en el cual sea captado. Ej.: padres para quienes la habilidad deportiva, o el arreglo personal, o aspectos como la inteligencia, honestidad sinceridad, no despiertan aceptación ni rechazo, en este caso es como que el rasgo no existiera Si la indiferencia es total, quedara un vacío en el sujeto, un déficit primario.
La condición positiva de un atributo, convertirá a este, en un medio de proporcionar placer, buscándosela para activar ese placer.
La descalificación producirá.
algo así como una herida a la que se tiene siempre presente, que
se la vigila para evitar el dolor temido.
La desatención en cambio, originara
algo equivalente a una zona insensible, a tal punto que si alguien no habla
de ella, para sindicarla con inadecuada, el sujeto ni se enterara de su
existencia.
Las habilidades físicas requieren que se las creen y desarrollen.
Desde el punto de vista psicológico esta relación intersubjetiva de la que hablamos es el alimento de las funciones y la subnutrición de gratificación, a la que están expuestos algunos sujetos, los conduce a una mutilación funcional.
Un parapléjico es una persona cuyas extremidades inferiores y parte del torso están paralizados como resultado de un accidente o enfermedad.
Una vez que el sujeto a cargado de valoración , en su desarrollo, todo su yo o una función Que sucede? Que sucede con el campesino para quien su actividad física le permite sembrar y mantener su familia? Que sucede con el joven que fue amputado a causa de una herida de guerra y pensaba que bailar o practicar un deporte le proporcionaba placer en su grupo de amistades.
Surge entonces un sufrimiento profundo. Así como el niño ante una perdida pasa por fases que denominamos de protesta, de desesperanza, de retraimiento -desapego emocional- El adulto atravesará por la depresión, trastorno de la satisfacción con el yo, sentimiento de humillación, pues nada mas humillante que el sentimiento de impotencia, porque afirma que el yo no es capaz de ser aquello que debiera ser.
El sujeto se encontrara entonces ante una expectativa ansiosa por el fracaso de funciones valorizadas. Ahora bien si con el tiempo se pierde la esperanza de recuperar esas funciones, desaparecerá la motivación que daba lugar a la fase de expectación y se manifestará una inhibición ante la expectativa de irrecuperabilidad.
La inhibición en la depresión se define por tres caracteres:
a: es mantiene un deseo.La psicoterapia individual, familiar y grupal permite el abordaje de esta problemática pero es muy importante la retroalimentación en el equipo de rehabilitación, de estas circunstancias, para que permita tener una estrategia en comúnb: el deseo se anticipa como irrealizable.
c: hay fijación de ese deseo, es decir imposibilidad de pasar a otro.
Esos hombres padecen de una discordancia crónica entre ambas actitudes, lo interno y lo externo. El resultado es una episódica alteración del experimentar espacial y temporal. Se dañaron los ritmos vitales que gobiernan los rasgos orgánicos de su vida.
Ambas actitudes, la del participante y la del observador, están rítmicamente implicadas en nuestra experiencia, consciente e inconsciente. Pero, no bien el espacio corporal interno se inmiscuye dentro del espacio externo o del entorno, el sentido de realidad sufre. Desde ese momento, existe discordancia entre los espacios interior y exterior. De esto resulta una penetrante incertidumbre respecto de la localización de las experiencias en tiempo y espacio.
Dos son los abordajes terapéuticos para esta discrepancia crónica entre el espacio corporal de uno y el del entorno. Por lo regular, la medicación atenúa o distrae de la conciencia que el paciente tiene de tal discrepancia. Pero el camino es ampliar la capacidad para la experiencia interior dentro de la situación terapéutica, de manera que la influencia ejercida por aquella experiencia particular encapsulada se vea, respecto del todo, reducida.
Cada uno de nosotros ha existido en el espacio interior del cuerpo materno, antes del nacimiento. La superficie fetal era un límite dentro del cual debía haber sólo una distinción mínima entre lo que, más adelante, se distinguiría como afuera y adentro. Es dable imaginar que esta diferencia fue creciendo a medida que el nonato se acercaba a su término. En el nacimiento, diferencias de presión, temperatura, sonido y luz se combinaron para hacer de ese suceso un acontecimiento.
Persisten evidencias indirectas del espacio matricial en nuestros sueños, como también en nuestra experiencia de la música, la danza y la pintura. La indistinción primaria entre lo de adentro y lo de afuera perdura de por vida en nuestra experiencia.
La confusión en este proceso es preponderante entre los discapacitados de guerra que sufren de trastorno por estrés pos traumático. Un veterano puede decir que permanece inmovilizado entre el dónde y el cuándo estaba en la guerra y el dónde se encuentra actualmente. Por lo cual siempre es inseguro de sí mismo e incapaz de tomar decisiones que podrían definir una dirección en su vida. Cualquier perturbación en sus rutinas provoca una respuesta excesiva. Es como si el combate del que formó parte se hubiera vuelto parte de él, física y mentalmente.
Estos hombres tienen una gran necesidad de aislarse de los demás. Si bien esto satisface su necesidad de seguridad, también representa una oportunidad de asegurarse el espacio matricial como organizador de sus ritmos vitales.